En el léxico
taurino usan la expresión “no hay quinto malo” y mi experiencia en el Maratón
de Valencia así lo confirmó, ya que a pesar de no ser mi mejor marca puedo
decir que SÍ fue mi mejor maratón. En marzo de 2013 disputé mi cuarto y último
maratón hasta la fecha y entonces decidí tomarme un descanso en la larga
distancia tras el nacimiento de mi primer hijo. Durante algún tiempo pensé que
no volvería al Reino de Filípides pero un cúmulo de circunstancias han hecho
posible tan deseado retorno cuatro años y medio después.
En primer
lugar la recuperación de unas molestias en la cadera que los últimos dos años
me habían dado pocas alegrías y muchos quebraderos de cabeza. En segundo lugar
poder entrenar con normalidad tres días a la semana desde el mes de julio. En
tercer lugar la posibilidad de viajar con grandes amigos que ya estaban
apuntados desde el mes de abril.
Tengo que
confesar que tuve algunas dudas y tardé en decidirme ya que era consciente de
que a mis piernas les faltaban kilómetros. En las otras 4 maratones había
acumulado entre 60 y 70 kms. semanales y ahora difícilmente conseguía acumular
50. Consciente de que con esos kms. semanales no podía intentar mejorar mi
marca me propuse el objetivo de hacerla a un ritmo más asequible e intentar
disfrutar de la carrera, cosa que en las anteriores ocasiones la satisfacción
de cruzar la meta no fue plena ya que siempre forcé más de la cuenta y tarde o
temprano acabé topándome con el “muro” o con “el hombre del mazo”.
Llegados a
este punto, 20 días antes de la carrera decido que voy a hacerla y aprovechar
el dorsal que deja libre un compañero del Club que no va a poder participar por
lesión, desde aquí le mando un abrazo y le deseo una pronta recuperación.
También decido que voy a correr con Javier, compañero de entrenamientos en el
Grupo B (maravilloso grupo, por cierto), cuyo objetivo es acercarse a las 4h ya
que su marca es 4h 15min. Los que me conocéis ya sabéis que no me gusta correr
ni entrenar solo y que durante años siempre he estado muy bien escoltado en el
asfalto, primero por “Quim Calucho”, que fue quien me introdujo en este mundo
del running y el que me animó a correr mi primer maratón; y segundo por David
Betrián, con el que preparé las 4 primeras y al que he echado mucho de menos en
esta pero que estoy seguro me acompañará en la siguiente.
A toro
pasado puedo confesar que ha sido un fin de semana fantástico, con compañeros
así puedes ir al fin del mundo. El sábado salimos por la mañana con la
intención de comer en Valencia, recoger dorsales y visitar la feria del
corredor. El día antes de una gran cita siempre es bonito: nervios, bromas,
fotos, risas, complicidad… y si estás acompañado de gente maravillosa mejor
aún.
El domingo
toca madrugar, a las 6 de la mañana estamos desayunando bien en el hotel, la
hora se acerca y hay que llenar el depósito porque después lo vas a necesitar,
aunque en realidad uno siempre tiene la sensación de que lo que toma no le va a
venir bien después. Son los nervios, 
42kms 195 mts te están esperando y quieres hacerlo bien…
El día antes
acordamos con Javier salir a un ritmo entre 5:40 y 5:45 m/km e intentar
mantenerlo hasta el final. Ese ritmo te garantiza hacer 4 horas siempre y
cuando no te topes con “el muro”, que en ese caso empiezas a perder 1 minuto
por km como mínimo. Los dos pensamos (pero no nos lo dijimos antes de la
carrera sino que nos lo confesamos después) que en el 35 aparecería el “hombre
del mazo” y eso nos haría perder unos 10 minutos, con lo cual nos quedaría una
marca de 4h10m, pero la carrera nos tenía preparado otro destino…
Salimos desde
el último cajón con las liebres de 4h15m y 4h30m, como era un ritmo inferior al
que nosotros íbamos a llevar fuimos adelantando gente poco a poco y los kms.
empezaron a pasar. El recorrido está bastante bien, es muy llano, mucha gente
animando en la calle y gran cantidad de puestos de animación que te llevan en
volandas. Sin darnos cuenta llegamos a la media maratón en 1h59min, el plan
estaba funcionando, nos animábamos entre nosotros pero la experiencia nos decía
que estas carreras empiezan en el km 30 así que fuimos prudentes y no
aceleramos el ritmo. Pasamos el km 32 y empezamos a verlo claro, era nuestro
día, empezaba la cuenta atrás y el ambiente en la calle era cada vez más
festivo, seguíamos adelantando gente y veíamos cada vez a más corredores
andando o estirando por los laterales, lo cual siempre te da un plus y haces un
esfuerzo para no acabar así. Pasado el km. 38 Valencia es como una pasarela al
estrellato, mucha gente corea tu nombre y sin darte cuenta ya estás enfocando
la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y en un abrir y cerrar de ojos llegamos
a la alfombra azul de la plataforma instalada sobre el lago con el objetivo
cumplido, consiguiendo completar la carrera en progresión y sin rastro del
famoso “muro”. Esa vez sí, NO HAY QUINTO MALO.
Alfonso Albá
Tiempo de los atletas del C.A. Fraga
Bajo Cinca
:
Eloy Mur :
2h 53 min
Iván Puntos
: 3h 11 min
Alejandro
Chueca : 3h 15 min
Julio
Cabrero : 3h 43 min
Javier
Pardiño: 3h 56 min
Alfonso
Albá: 3h 56 min